domingo, junio 29, 2014

Culpabilidad frente a Placer



Algunos alimentos, como el chocolate o los pasteles suelen asociarse a un conflicto entre el placer y la culpabilidad, aunque paradójicamente un cierto sentimiento de culpa puede aumentar el deleite por algo o por alguien. En este sentido el marketing explota la emoción del consumidor atrayéndolo con eslóganes estereotipados como “el fruto prohibido” o “malo pero rico”, porque sabe que cuando nos concedemos un capricho, los placeres dominan nuestra atención y las justificaciones desaparecen de la mente. Sin ir más lejos, el concepto de “los pecados de la carne” se  convirtió en el paradigma conforme al cual la comida y el sexo son, al mismo tiempo, actividades placenteras y que pueden generar sentimientos de culpabilidad. En especial la comida o sería más acertado decir, algunos alimentos, representan también el autocontrol o la pérdida de control. Algunas personas que hoy han superado la ansiedad por comer chocolate de forma compulsiva, cuando prueban una mínima porción de chocolate reviven la sensación de estar comiéndolo a escondidas. Créanme, es una realidad que yo también he experimentado.
Normalmente no nos permitimos disfrutar de un placer especial o derrochar en algo caro cuando no encontramos razones que lo justifiquen. En esencia se debe a que pensamos que no disfrutaremos porque nos sentiremos culpables. En muchos de estos casos somos poco indulgentes con nosotros mismos, o con los demás; la comida conlleva consigo un significado y constituye una forma de comunicación fundamental en la interacción de los individuos ya que se convierte en un foro para las expresiones de amor y atención y para los conflictos entre salud y placer.
No hablamos de trastornos de la alimentación, no; por mucho que los sentimientos de culpabilidad sea un síntoma del trastorno, ya que lo habitual es que el adicto a la comida o la anoréxica, se sienten culpables cada vez que comen; y en estos casos aplicamos los criterios de igual manera que lo haríamos frente al alcoholismo, el tabaquismo o cualquier otra conducta dependiente.  De lo que hablamos es de emociones y sentimientos encontrados ante un alimento que nos produce placer pero nos despierta son sensaciones incómodas después de ingerirlos.

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